Joaquín Javier, estudiante del Tecnólogo en Biotecnología del Instituto Tecnológico Superior del Buceo, Montevideo, está finalizando su pasantía de egreso en el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) “Las Brujas” ubicado en Rincón del Colorado, departamento de Canelones.

“La sensación es bastante variada, va desde nerviosismo porque tengo que defender la tesina, pero a su vez es una satisfacción de logro, es un logro realizado, culminar la carrera”, expresó.

Trabaja en la captura de ADN de vegetales utilizando celulosa. La técnica fue publicada en 2017, en un trabajo de extracción rápida de material genético. Los investigadores del Instituto se basan en investigaciones de especialistas publicadas en revistas científicas internacionales, y fue allí donde se mencionó por primera vez el procedimiento que está desarrollando el estudiante.

“Mi estudio es cualitativo, quiero ver si puedo capturarlo o no, si está, si lo puedo ver es un resultado positivo”, mencionó Joaquín. “Las instalaciones de INIA son ideales para trabajar porque tenés libertad como investigador, como laboratorista, si bien se siguen ciertas normas y reglas, el clima es muy ameno, sin palabras con el equipo de trabajo que hay, es indescriptible.”

Los investigadores opinan que tener estudiantes y pasantes es un desafío porque están muy ávidos de conocimientos, los llevan a nuevas técnicas, formas de explicar, abordajes, tienen visiones nuevas. Jóvenes, con un manejo de las Tecnologías de la Información muy interiorizadas y eso le da un dinamismo muy grande a las investigaciones. Son una fuerza motora de empuje, de ideas, y generar masa critica sobre un tema siempre lo favorece y hace a todos crecer como personas y profesionales.

El alumno es guiado en el desarrollo de su proyecto por Mariana Menoni, investigadora de INIA en el área de mejoramiento genético y biotecnología vegetal, “apoyamos a los distintos programas de mejoramiento genético de distintos cultivos como ser arroz, soja, cebada, trigo, frutales, vid”, dijo.

Son programas nacionales donde, año a año, se plantan cientos de variedades, que luego serán especies comerciales que estarán disponibles para los productores. Se trabajan con marcadores moleculares, segmentos de ADN que se asocian a una característica de interés, por ejemplo, que resista a una plaga o a una enfermedad. Se estudia cómo se comporta la planta y su resistencia.

Se busca acelerar el proceso, hacerlo más económico y ampliar la cantidad de especies analizadas. Entonces, cuanto más se pueda abarcar estadísticamente hay más probabilidades de encontrar buenas plantas que se adapten y produzcan mejor. “Los pasantes nos ayudan a incorporar nuevos cambios, aportan otra mirada, hacen nuevas pruebas y puestas a punto”, agregó Menoni.

Desde la Coordinación de la carrera se destaca la importancia de las pasantías de egreso de los estudiantes dónde contactan realmente con un eslabón de una línea de investigación o de una cadena productiva para finalizar su proceso de formación académica. «Todos los egresados de Biotecnología han atravesado estas instancias en diferentes laboratorios; en esta oportunidad agradecemos una vez más a INIA que colabora activamente para que estas oportunidades sucedan», dijo Cecilia Negro, coordinadora nacional del Tecnólogo en Biotecnología, carrera de Educación Terciaria de UTU.